domingo, 25 de septiembre de 2016

Un año del Fiódor, a dos de Ayotzinapa...

Hace un año que surgió el “Fiódor Dostoyevsky” como una respuesta desde la organización colectiva a la violencia de Estado. Como tarea básica nos planteamos dar un seguimiento puntual a la temática de los normalistas buscando en el esclarecimiento las causas de la represión en contra de los estudiantes. El abordaje de la situación no fue un desprendimientos de las condiciones reales de los pueblos, sino la acción misma de documentar los conflictos sociales que sucedían en nuestra región, introducción en la vida política.

En ese andar el cine se convirtió en la herramienta de concientización de masas, pero también de un acercamiento que buscara discutir las problemáticas que vivimos, no el cine como enajenación del pueblo, sino referente de su historia y su actuar, delineado como propuesta cultural autogestiva.


La respuesta fue dura, nos encontramos en una región que geográficamente se encuentra en la misma linea de disposición de iguala, la sierra sur. Las contradicciones sociales equiparadas a las de Guerrero: una sociedad fuertemente despolitizada de su entorno, y dónde su espacio común se les muestra ya sin pertenencia. Un completo desinterés de las autoridades municipales a abordar los problemas sociales desde la discusión democrática, situación que desembocó en el fracaso de la llamada “transición política” en Oaxaca, los gobiernos resultaron ser los mismos de siempre, preferentes de una lógica de acumulación capitalista donde los pueblos existen cada vez menos como sujetos del hacer político y económico. Aunado a una fuerte militarización de la región que ya es proceso histórico desde finales del siglo pasado y donde la masificación de los Federales empieza hacer ya presencia en la zona. Ese mismo ejercito y policía federal que como instituciones de justicia participaron en las desaparición de los normalista de Ayotzinapa. 


Los espacios de apertura que se han logrado en los últimos años no han sido dádiva del gobierno, aclaro, son espacios que se han generado por medio de la acción de los compañeros para buscar las formas de fortalecer la lucha por la defensa y respeto de los territorios. 

El engranaje se dispuso de tal manera que la inoperancia del gobierno favoreció un regreso autoritario del PRI que demostró su verdadero rostro en la represión policiaca desmedida contra el pueblo de Nochixtlán y el magisterio oaxaqueño, con el saldo lamentable y represivo de ambos gobiernos. En Oaxaca gobierna la complicidad de ambos lados. No habían pasado dos años de ayotzi, y nosotros, en medio de nuestro primer año de activismo cultural vimos recrudecerse la polarización social entre nuestro pueblo.



Nos queda claro que estamos con el pueblo, con los padres de familia de los estudiantes desparecidos y los compas de la Isidro. Nosotros no entramos al juego político de hacer el protagonismo y oportunismo de las luchas para ganar cúrules y componendas político-económicas. Estamos del lado de la discusión del tema Ayotzinapa y de la presentación con vida de los 43 estudiantes que desapareció el Estado mexicano la noche del 26 y 27 de septiembre en Iguala, Guerrero. 


La responsabilidad histórica de luchar por la aparición con vida de los compañeros y del castigo contra los culpables de Estado recae no sobre las instituciones sino en el pueblo mismo, sólo él, mediante esfuerzo y trabajo voluntario podrán hacer justicia y continuar la búsqueda de nuestros hermanos de clase. 


Pero este es un trabajo de resistencia contra las instituciones que nos quieren hacer olvidar los hechos, que mediante la dádiva miserable pretenden ocultar el estado de excepción policiaco-militar que está instaurado en México, a manera de pantallita plasma que elige la política partidista como beneficio del usufructo al pueblo, riqueza que es arrancada y no se materializa en verdaderos derechos sociales para la población, regalitos que terminan por reafirmar la ideología de Estado mediante la manipulación cultural de los pueblos.


Una verdadera transformación del país inicia con el esclarecimiento social de la participación del Estado en los hechos de asesinato y desaparición a luchadores sociales de los últimos años, no pasa por la dádiva del gobierno a los movimientos, como pretendió hacerlo Peña Nieto con los padres de los normalistas, ofrecimiento al que se negaron respondiendo con la pregunta que llevan gritando dos años por las calles de México y el mundo: ¿Dónde tienen a nuestros hijos?


Los padres no descansaran hasta ver a Enrique Peña Nieto detrás de las rejas, ahora caminamos nosotros sus pasos y ellos los nuestros, condenarlos al olvido es condenar nuestro pueblo a la tortura ilegal que la tiranía dictatorial de este país pretende instaurar como ley, la de la desaparición.  


¡PORQUE VIVOS SE LOS LLEVARON!
¡VIVOS LOS QUEREMOS !
¡A DOS AÑOS DE SU DESAPARICIÓN EN IGUALA!
¡PRESENTACIÓN CON VIDA DE LOS 43 ESTUDIANTES DE AYOTZINAPA!
¡CASTIGO A LOS CULPABLES!