martes, 31 de julio de 2018

LOS DÍAS DE LA ORGANIZACIÓN



La presencia de la tierra está entre los pueblos. Con su anhelar de voces el tiempo pasa sin vernos, apenas un suspiro en el desencuentro que nos va dejando la represión sobre esta idea fundamental, que como sueño se nos hace real en el volver a vernos, de una manera tan silente que pareciera que las dudas no existen. Sigue el espíritu, avivado en el humo de copal, en las reflexiones que nos han dejado procesos largos de construcción de acuerdos que por el tiempo, a algunos, los más alejados, se nos hacen imposibles como a la vez necesarios.

Las comunidades siguen estando ahí, con su decidida defensa, que como rocío se asoma, en los saludos solidarios del campesinado que guarda sus recuerdos cautelosamente, en el lugar impensable del silencio, mientras la memoria nos hace vivos, como la pausa de los tiempos. El ritmo distinto de estas rebeldías.

El silencio del sitio, al esperar, como fundamento cultural de estas luchas que suena incomprensibles para muchos. La piedra del sacrificio sigue erguida entre la marea de sombras que adquiere la forma humana de esta resistencia: Día estatal-mundial contra la minería, 22 de julio del 2018.


El ser de los pueblos campesinos, en su necesaria oración por la vida, y de su principio vital que nos es tan necesario, mientras el sonido suplicante de las aves nos habla de la necesidad del agua en la tierra. La sequía hace presente su estrago, las contradicciones profundizadas en un panorama de succión hídrica por la Fortuna Silver que opera en San José del Progreso.

Los pueblos se organizan y trabajan, para pedir el agua al viento, cuidándola y defendiéndola en sus territorios, y así la misma vida, un cuidado que tiene, como de criatura, con su resplandor de divinos futuros.

La tierra se hace sentir siempre con toda su fuerza, la cultura es un sentimiento que palpita a su movimiento. La importancia de hacer presente la vida territorial es primordialmente eso: lo que tenemos en común los que habitamos la vida.

Estar juntos debería ser siempre una necesidad, trabajar y sonreír entre las milpas y los árboles, la vida común en la casa de todos; la naturaleza de nuestro tiempo de pueblos que no desiste en ese sentir de los corazones en la sola unidad de tierra. Para decir al final: ¡No estamos solos! ¡No estamos solos!

Nuestro ser oaxaqueño es la referencia que realmente siente la verdad de su cultura en el anhelo del campo y sus frutos. Todas formas que solo pueden generarse en las voces encontradas de la asamblea. Los rurales tomamos acuerdo: ¡No a la minería! ¡Sí a la vida!

Sí al agua limpia, sin contaminantes tóxicos, sí a la producción de vidas naturales. Sí a la construcción de culturas sanas y vivas. No a la muerte del despojo y la división impuesta por la codicia y la ambición de unos cuantos. Sí al corazón en amor por nuestros pueblos.

Nuestros días son esos, precedidos y cuidados por todos los que nos han enseñado a caminar la voz de los pueblos campesinos. Su anhelo presente en cada suspiro, en cada recuerdo organizativo, en cada logro de conciencia y acuerdo que se expresa en el acta solidaria de defensa. Ahí siguen ellos, en la determinación del brazo al cuidado de la tierra-vida.

Volvemos la mirada a nuestro ser pueblos, a nuestros caminares, a todos esos silencios que esperan en la inconmensurable destrucción, por el destello de vida, por la victoria de la memoria.

La vida nos exige siempre determinaciones, susurradas a veces como la necesidad certera del sobrevivir, del ser verdaderamente artistas, y por lo mismo, campesinos.

Constituir un solo canto asambleario, donde el derecho a la vida sea primordial, y la justicia una realidad. Hacer de la cultura un cuidado de tierra, esa es la fuerza que nos dirige. La marcha cultural aclara esa verdad opacada por el folklor: el de un pueblo que resiste, mediante sus pasos y consignas organizadas, por el derecho a un futuro de paz y vida.

Rodolfo A. Ordaz Hdz.
(CFAFMD)
Entradas:

sábado, 14 de julio de 2018

Discurso a la Vicente Suárez



“Cuando un pueblo alcanza la conciencia de su fuerza,
la decisión de luchar,
la decisión de ir hacia delante,
entonces sí es fuerte,
y entonces sí puede plantarse frente a cualquier enemigo” Che Guevara


Nuestros pueblos de tierra, esbozados en resistencias geográficas, vislumbran el principio de la victoria histórica contra la impunidad. La enseñanza de las escuelas que no claudican es esa: ser firmes en la vida y en la convicción de la educación crítica para sus agremiados.

Nuestras luchas no estuvieron dispuestas a claudicar entre todos estos años de represión, ahora es el momento de la lucha por la dignificación. La virtual victoria electoral sólo debe ser el principio de nuestras organizaciones rumbo a la exigencia de la revolución en la vida escolar.

La educación crítica nos enseña a mirarnos, en nuestras múltiples contradicciones que tienen que ser superadas. El capitalismo pone en entredicho nuestras vidas, y siempre la respuesta debe ser consciente de las condiciones exactas en que se reproduce la génesis subdesarrollada en nuestros pueblos.

Nuestro olvido es de tierra, y de ahí parten todas nuestras historias, que se anclan en la comprensión del paisaje y sus motivos. Plantear una alternativa se nos vuelve tarea urgente, la necesidad de soñar se debe convertir en programas exactos para la superación de la pobreza cultural de las colectividades.

La tarea que emprenderemos será radicalizar el programa inicial de gobierno, hacia horizontes críticos, revolucionarios y marxistas. La alternativa sigue siendo la lucha de clases como corazón de los pueblos del mundo. La recuperación de la república, si ha de suceder, empieza por llevar adelante al olvidado de la tierra, a los miles que se han quedado sin futuro en una nación que los ha negado como pueblo.

El derecho a decidir, a las oportunidades, a la vida política como pueblos trabajadores será una exigencia que sólo podrá hacerse visible en la lucha diaria organizada, las escuelas serán el centro de esa sublevación cultural. No podemos hablar de victoria mientras existan gobiernos que estén dispuestos a hundir sociedades enteras en la miseria de la corrupción y los despojos, motivados por la ambición de los capitalismos dependientes que encontraron en las plataformas caciquiles municipales el nido de su hegemonía.

El cambio no sólo se gana en el aviso de la victoria electoral por el hartazgo social, sino en el entendimiento de cuales han sido las contradicciones de vida que nos han llevado a ese hartazgo, en la transformación de nuestra vida colectiva está la permanencia del verdadero proyecto de patria que merecemos, ya no más este olvido de tierra, donde las lágrimas son impuestas por un poder que asesina la voz y la vida de los que luchamos por un futuro mejor.

El hartazgo vino de la violencia de este olvido, donde la vida se nos quedó atrás, como la anónima presencia insurrecta en nuestros tejidos de tierra, en nuestras creencias, y los sueños de los que se negaron a morir.

Rodolfo A. Ordaz Hdz.
08 de julio 2018
Escuela Vicente Suárez


A LOS COMPAÑEROS DE LA RESISTENCIA CULTURAL



La fuerza de la vida es la grandeza que se arraiga en la vida del pueblo oaxaqueño, hemos aprendido de sus enseñanzas combativas en los momentos cruciales del tiempo. Las flores de este campo crecen abundantes en fortalezas y decisiones, nuestros pueblos merecen el honor de ser recordados por sus luchas heroicas, que se fundamentan en la vida.

El arte no es terreno ajeno a la reivindicación de la vida. Es ahí donde se hace más presente su necesidad y comprensión, las revoluciones artísticas permanentes retoman el color y los sentimientos de todo un pueblo que es silenciado por el dolor y la discordia.

8 años han pasado desde que llegué para volver a entender las contradicciones del pueblo que me vio crecer. Un gran temor acechó constantemente mi corazón desde el principio: ver perdida toda resistencia cultural emancipatoria y consciente en la brumosa espesidad de las ambiciones personales.

La lucha del arte es también por el desencadenamiento de las fuerzas más vivas que se centran en el análisis consciente y crítico de la realidad que nos oprime a todos, donde el sistema del capital todo lo destruye y explota hasta el agotamiento y la muerte.

La cultura es también la capacidad de transformación en la conciencia del pueblo, la emancipación a la oscuridad del olvido que se ha vuelto su constante. Llegué con sueños de libertad y conciencia, a sembrar la crítica poética en nuestros tiempos ausentes y olvidados. La estrategia asumida ha sido completamente una resistencia a las ambiciones políticas que se desentienden de las condiciones de vida del pueblo, de ahí surge la radicalidad de nuestra propuesta: retomar nuestra historia desde la memoria presente en las decisiones organizadas.

Muchas han sido las estrategias que hemos empleado en esta lucha contra el fascismo contemporáneo. Los más grandes ejemplos de congruencia y temple siguen hablando en nuestras herramientas, que al servicio de la revolución dentro del pueblo se vuelven inconmensurables. La propuesta artística que hemos realizado ha centrado su atención en esos olvidos presentes: el paisaje, la tierra, la militancia rural y combativa desde lo proletario-campesino. La naturaleza de nuestra época de grandes cambios.

Los pueblos conscientes, son los únicos capaces de regenerar la vida. Nuestra lucha es libertaria, cultural y consciente, y en el arte encontró el núcleo para volver a insistir sobre nuestra vida en la tierra.


Rodolfo. A. Ordaz Hdz.
28 de junio del 2018



PRONUNCIAMIENTO-26 DE JUNIO 2018

Presa de lixiviados. San José del Progreso, Oax. Abril 2018
A LOS PUEBLOS DE MÉXICO
A LOS PUEBLOS DE OAXACA

Las presentes campañas políticas que se dirigen como frentes de izquierda y congruencia, se organizan desde el pueblo como formas múltiples de la resistencia ante la hidra que pretende privatizar todo lo que a su paso encuentra. La devastación capitalista en los pueblos es a todas luces política, dándose de manera violenta, cruel y sanguinaria en contra de la vida de los militantes, sistema sanguinario que pretende silenciar nuestras voces.

La reacción que se abre paso mediante el terrorismo de Estado es la lacerante herida con la que nuestras resistencias se encuentran a cada paso territorial organizado por la defensa de la vida y los derechos del pueblo.

La hidra silenciosamente se mueve en nuestros territorios mediante la descomposición de los tejidos sociales y comunitarios, generando divisiones partidistas que enajenan en el espectáculo del poder la conciencia de la realidad del despojo que se dirige en contra de las tierras de los pueblos, de sus determinaciones políticas que tienen como referente primordial a la libertad y la vida como horizontes de transformación política y cultural en el país.

La represión a los movimientos sociales en México no es nueva, en los últimos 7 años hemos vivido el recrudecimiento represivo de los canales de la libertad de expresión y el respeto a los derechos humanos para las comunidades, a decidir sus modos de organización y vida en los territorios.

Los luchadores sociales en los pueblos son todas aquellas personas que frente a la injusticia de los engaños de las derechas ultrarreaccionarias, se atreven a levantar la voz, y en los hechos a combatir los abusos y mentiras con las que el poder privatizado en México pretende envolver a los pueblos para mantener un orden de injusticias, asesinatos y desapariciones.

En los últimos años el despojo violento a las decisiones políticas autónomas de los pueblos no se ha detenido, la represión reaccionaria desde el Estado ultraconservador desmembra las luchas unitarias y fraternas que resisten con la única arma de la voz y la resistencia.

El asesinato de los militantes de MORENA en Ejutla de Crespo, Oaxaca, se da como sistemática contraorganización y contención a los movimientos sociales que pretenden la conciencia y verdad para nuestros pueblos. Las formas estratégicas de esta resistencia por la vida son diversas, alcanzado la totalidad de expresiones que tocan la defensa cultural como política de concientización dentro de los pueblos. Ahí el partido que se vuelve verdaderamente de izquierda por sus militancias conscientes y organizadas, los sindicatos que mediante el combate repliegan los embates de las reformas estructurales, las asambleas populares que deciden sobre su territorio y sus fuerzas, las organizaciones sociales emanadas del pueblo que se solidifican en las luchas del día a día.

El asesinato contra los militantes políticos de izquierda, se inscribe en contextos de ampliación minera, donde nuevos territorios han sido oficialmente concesionados a la explotación silenciosa: Ejutla de Crespo, San Pablo Coatlán y Miahuatlán de Porfirio Díaz son algunos de los territorios que se encuentran también en la encrucijada del capitalismo.

Una de las militantes acribilladas en Yogana es la compañera Olga Lidia Vásquez Sánchez. Ligada fraternalmente a la resistencia organizada en San José Del Progreso, Oaxaca. De donde en los últimos días también se ha informado que la ampliación minera llega yá hasta los territorios de Sn. Antonino Castillo Velasco y Ocotlán de Morelos.

Sabemos que este sistema es el que nos está matando, el que se ancla en la violencia, la corrupción y la impunidad de siempre.

Nuestro llamado a la solidaridad con los compañeros asesinados, con Olga y su familia; a resistir políticamente y no claudicar.


COLECTIVOS Y ORGANIZACIONES SOLIDARIAS CON EL PUEBLO
26 de junio del 2018



PRESAGIO DE TIERRA (Carta a un compañero)

Pintura presentada por el Dee en la exposición "Fragmentos" en el Espacio Cultural "La Gavilla"

Los colores iluminan los semblantes, sinceros y discordes al tiempo. La somnolencia del llanto quebrantado en nubes que son trueno, al aligerarse el paso suave del tiempo por caminos que no pueden ser otra cosa, más que sinceros.

Nuestra realidad, una sola, entre sueños y vigilias que se nos hacen entramados interminables, la historia del pueblo, en un color que nos vuelve olvido, trazos suaves e iluminados por la tenue ráfaga de una luz que se agota, pero que es a la vez emergente y solidaria.

Y somos eso, los distantes pueblos del sur, en silencios de rosas y flores, marcados por la presencia constante de una realidad que apenas alcanzamos a comprender, y que a veces se nos vuelve interminable, como nubes que hablan en penumbras.

SILENCIO DE DESTREZAS, y de vidas, con sus sentimientos enraizados, cariños incomprensibles en la continuidad del espacio, viaje, que no sabemos a donde nos dirija.

Un lenguaje se asoma en cada imagen, que nos vuelve a detener con la suave ternura de la tierra, que nos recubre el corazón, la esencia de todo un pueblo en su vicisitud existencial.

Acordonados por lágrimas de estrellas que terminan por sintetizarse en la intermitente iluminación de luciérnagas que son el presagio presente del sueño y su certeza.

Miradas profundas a la añoranza de nuestro suelo insólido, entre la claridad nocturna del océano, o de la libertad de un campo florido. Somos vidas que respiran, y se desenvuelven en la construcción de historias como el río interno del que se alimenta. Los colores de nuestras peculiares vidas fragmentarias, que se asoman al vernos, en la reducción delicada de un sueño magnífico.

Soñamos mientras sentimos, y la vigilia es así una resistencia al tiempo, que es insomne por la actividad enamorada de los ojos. No dormir, para lograr ver amanecer.

La intimidad del sacrificio de la tierra asomándose, en la representación antropomórfica de personajes agrarios. Pintar los pueblos en un sin tiempo, en una nave llena de vivencias, en la esencia interminable de la vida.

Las limitadas contradicciones de nuestra época, subyacentes en los objetos que nos temporizan, y de una manera u otra la pregunta constante de nuestra propia crítica, de la vida reflejada en diversos instantes, que a la vez son momentáneos.

El contenido visible de nuestras procedencias, del día a día. La relación onírica con la desnudez del tiempo enfrentándose con entereza a nuestros fragmentos. La jerarquía sombría que abona su enigma en la desilusión del relato, en la suave verdad de los pueblos como la estética sensualizada de texturas que afirman sus cuerpos. El pueblo, la tierra, el paisaje, las formas.

Recuerdo de los años en el camino. Del corazón galáctico y resistente, doliente por el cual se mueven los territorios. Referencias organizacionales, presencias insurrectas y ausencias que no claudican en su silencio. Son los pueblos los que se muestran fragmentariamente y que sólo el trabajo logra unirlos, rebeldías crisoladas por el pueblo que se niega a morir en la imagen que también es Amor.

Premura de amor a la naturaleza para nuestros pueblos, su vida palpitante entre ríos, bosques, llanuras, territorios...


viernes, 13 de julio de 2018

LA INSURRECCIÓN DEL COLOR



Que íbamos a hacer, la puerta estaba bajo guardia
Que íbamos a hacer, estábamos encerrados
Que íbamos a hacer, la calle habían cerrado
Que íbamos a hacer, la c
iudad estaba bajo custodia
Que íbamos a hacer, ella estaba hambrienta
Que íbamos a hacer, estábamos desarmados
Que íbamos a hacer, al caer la noche desierta
Que íbamos a hacer, teníamos que amarnos”
Paul Éluard


La penumbra vaga en la oscuridad silente. No somos más que el paso por el tiempo, sus huellas, distancias inolvidables en la lluvia derramada por la lágrima resplandeciente en las sombras erguidas del árbol de la historia. Somos la ausencia presente en fantasmas, el río derramado en la multitud de sueños sin cansancio, la organización invisible del acuerdo, y prudentemente la decisión, de marchar.

Nacimos en la penumbra sin precedentes, entre los tránsitos del miedo. Cuando el Estado ordenó la desaparición, nosotros volvimos aparecer. En la corriente constante de la iniciativa como síntesis de una sola palabra: Cultura. Y cuando la opresión redefinió su control sobre la materia nosotros le protestamos mediante la técnica insurrecta del arte. Colectivo de colectivos, necesidad común del apoyo mutuo. No esperamos, revolucionamos el tiempo-espacio. Nuestras fuerzas fueron los sentimientos. La imagen escondida y olvidada en su misterio de nube silenciosa, el arte de la manifestación del silencio.

Decidimos no ceder, sino resistir, brotar como flor sin esperanzas, consistente presencia de la vida. El fulgor fue organizativo, disidente y creativo. Construimos abajo mientras los de arriba promovían un sistema de destrucciones presentes. Nos pretende el olvido, haciéndonos inexistentes, sin saber que nacimos invisibles, ausentes y precarios. Subalternos.

Nuestra acción es conjunta en la situación social existente. El sueño para nosotros es una arma: pincel, pluma, caballete, cámara, prensa, panfleto, voz, movimiento. Construimos sin ser vistos, dejando afuera los egoísmos y los protagonismos. Actores de la escena-estación en revuelta cultural. La conciencia interna, pero no-aislada en la ligadura fragmentaria de los momentos clandestinos. La soledad diminuta de la ideas colectivizadas, y su realización presente y tan incomoda para los que confían en el estado inamovible de las cosas.

Y lo diría Trocchi: “El arte tiene que informar de la vida”. La construcción se nos volvió creativa, y su invisibilizada concreción onírica por obras materializadas, sonantes y consonantes, relativas y reales, desfragmentadas. El teatro pictórico de nuestro performance insolvente, y por eso discontinuamente vivo. Los gestos del arte contra el espectáculo.

El circo de los estados inconscientes-políticos, con sus maromas desesperadas. Teatralizada está la pobreza y su destrucción, giros coloridos de la realidad que insistes en no ver, te vuelve a hablar la penumbra, en el brillo de ese liquido que resplandece, como veneno, ardor, insensibilidad de un destello, un olvido más, perro sin destino, en su mareo de calle. Atmósferas bien definidas de una luz que te atrapa, sin explicación, como los rostros que no sabemos si en verdad existen.

La agresión apática de la imposición del espectáculo político. La insurrección avanza, entre colores, nuestro silencios de sombras hicieron cuña entre los compañeros, frente a dos distancias que simultáneamente nos someten en la frialdad represiva de su color dual y rígido.

Nuestro movimiento sin caos, (des)orden organizado, brutalidad de esa realidad que está ahí, viéndonos con desinterés, vigilando. Moléculas espaciales en misterio generan su presión. Construcción es arte, que insurge del más claro fondo, en oscuridades iluminadas por recuerdos, es así que el espacio olvidado se resignifica.

Los días aclaran. Con dolores en el cuerpo que no entiendes, cigarro y trago, delirio en la colectividad, que no se encuentra y namás se aísla. Calles y cultura sin rumbos. Sistemas culturales en formas emocionales. Y nosotros...como fantasmas organizativos. La crisis cultural totalizada. Nuestro arte es directo, como emanación desde la profundidad.

Heridas también, signos de resistencias que pueden morir en recuerdos. La visión en transformación, pueblo encontrando su realidad. Incomunicación en huelgas que se quedaron sin días. El panfleto, los llamados, la resistencia en la represión, pensamientos inconclusos tejidos en tinta sobre lienzos. El CFAFMD nace como una propuesta cultural multiplicada, densa y amplia en situaciones. Como referente: la vida y el trabajo, la congruencia.

Le decimos no al artista aislado de los procesos sociales, que desconoce su conciencia de clase, nos distanciamos de los oportunismos políticos, de la prostitución del arte por el arte. Refrendamos la conexión unitaria de los procesos culturales como sociales, unidad de la construcción colectiva. /Desde esa crítica a la cultura burguesa impuesta a las clases trabajadoras, excitando la conciencia cultural de lo proletario-subalterno./

Este teatro es resistencia, contra el despojo cultural fragmentado. La imagen resiste en profundos sueños albergados, aún en la soledad de su propia mente. La ligadura fragmentaria de los espacios en su firme convicción pueden llegar a ser minúsculos. El misterio de la gota derramada en la sombra nos seduce con su aroma de tierra sin llamas.

La revolución plástica que se expresa aquí es la revolución del color, en contrastante penumbra. El ARTE-TÉCNICA es la bomba que busca detener los mecanismos del sistema político, el trabajo su communitá.

La lucha contra el tiempo, que es de todos, es por influir la vida obrera. La autogestión de nuestra formación está vinculada a la praxis concreta de lo laboral como un puente organizativo para las construcciones libertarias, autónomas. Decidimos vivir entre el pueblo, con todas sus contradicciones, porque a partir de ahí la comprensión pudo ser mutua, como una búsqueda inalcanzable donde el motivo siempre ha sido la vida en libertad.

La sustancia del tejido ha realizar ha sido enteramente social, con sus luchas y movimientos. Nos entendimos mejor con el sindicato que con los partidos; con las organizaciones sociales verdaderamente solidarias comprendimos la necesidad de la unidad colectiva de la lucha social.

El momento preciso que resistimos son los años en que la apatía y el desintereses popular por las cuestiones políticas se realiza como abandono total sobre los bienes comunes. Se somete al control del partido las decisiones que deberían ser asamblearias. Los espacios de encuentro en los últimos años revitalizaron la idea común sobre la democracia, la libertad y la autodeterminación vista desde la cultura.

Esta lucha cultural es una lucha política no por adherirse a los partidos, sino por activación del apoyo mutuo y la solidaridad cultural entre la clase obrera miahuateca. Nuestros fines son siempre huelguistas, democráticos. Es por eso que estamos invisibilizados, porque nuestra propuesta movilizatoria es un ir más allá del egoísmo fragmentario al que nos han acostumbrado.

No estamos en los tiempos de los partidos, ni de su Estado, incluso tampoco en el de las instituciones. El tiempo que pretendemos es uno nuevo, organizado desde el común. Porque nos dimos cuenta en todo este proceso activo de lucha que para construir con el pueblo teníamos que estar. La vida significa aquí generar alternativas reales desde los procesos sociales, en esto indudablemente interviene la claridad ideológica libertaria. Sin menospreciar la tradición la hacemos presente en su trasformación , en su capacidad de emanciparse a sí misma.

Este proceso nos ha llevado aproximadamente 3 años, vinculados directamente con la temporalidad de la desaparición de los compañeros de Ayotzi, que fue el día-año en que nosotros decidimos aparecer. Sin embargo este tiempo no ha sido absoluto, completo, sino en constante lucha interna como atemporalidad discontinua. Seguiremos formando autodeterminaciones críticas, democráticas y culturales porque la semilla está regada y es floreciente. Donde nosotros le hemos apostado enteramente a la vida, el Estado nos ha generado muerte y desperdicio. Por eso la vida y la paz son los argumentos más combativos del conjunto contra el estado de odio que nos han querido hacer creer que es lo normal.

La flor crece minúscula, molecular, con sus miles de posibilidades que la hacen invisible, como esa claridad de tierra, humo, llamas. En lo insensible nosotros sensibilizamos, estos son los invisibles que hablan sin ser escuchados, los que hicieron del lienzo, protesta.

Rodolfo A. Ordaz Hdz.



EL AYER-HOY DE LAS LUCHAS QUE RESISTEN VIVAS EN EL SILENCIO (6 AÑOS DE VIDA)



Tal vez las noches no sean nuestras, ni los cigarrillos, ni los recuerdos. El tiempo nos enseña quienes somos en el ayer-hoy de siempre, está la memoria y esa no se puede hacer a un lado, porque es resistencia pura de silencios que como mar subterráneo no claudica al principio elemental que es la tierra, profundidad de vertientes que están con nosotros en este abismo de olvidos.

Estamos porque dejamos de existir, donde una cruz pierde las letras que dan testimonio de la barbarie capitalista, ahora crece un árbol, como señal de algo que aguarda, en silencio, el testimonio de la vida. Son los símbolos que hablan en nuestra ausente presencia, en nuestros rincones de letras, puños, consignas escondidas con sus mantas tenues a la luz del día. Somos lo que no quieren que se sepa que pasó, los pueblos que buscan comprenderse, porque hubo quienes nos enseñaron la letra de la resistencia y su movimiento. Esa carretera, la 175, donde de nuevo han matado a 3 jóvenes defensores de la vida pertenecientes a la CODEDI, la misma represión, por los mismos motivos, por defender la vida.

Son los años, cicatrices de nuestros olvidos, en la realidad que nos dice que solo la destrucción tiene derecho de existir sobreviene el recuero del compañero que nos enseñó amar la vida, a entender el primordial planteamiento que es no claudicar en los derechos de los pueblos a esa vitalidad que la destrucción les niega. La vida es defensa, lucha y congruencia.

Hay a quienes no se nos olvida que fue en ese año de la implantación de los violentos megaproyectos por el Estado de elecciones nacionales cuando sucedió el asesinato del defensor de la tierra-vida BERNARDO VÁSQUEZ SÁNCHEZ, los compañeros caen cuando se levanta el poder soberano del cinismo político, el de siempre que se baña con la sangre de los luchadores sociales.

En el colmo de la hipocresía hoy nos quieren implantar la idea de que su autoritarismo no ha tenido nada que ver con los hechos existentes del asesinato y desaparición de los militantes de la vida y la tierra, la represión instrumentada por los poderes económicos centrales se amplió y ha sido la obra de estos procesos políticos que destruyen los tejidos socio-comunitarios.

No puedo esperar a que llegue el recuerdo de ese día en que la oscuridad de nuevo hizo estragos en nuestro ser colectivo, para decirles a esos de arriba, a los que siguen dominando por medio de la mentira y el ocultamiento: que vamos a resistir, que no claudicaremos en la exigencia de justicia para el compañero, y para tod@s los que cayeron producto de la oleada reaccionaria en México.

El AYER-HOY no puede ser olvido, están presentes las resistencias documentadas. La realidad es la misma: opresión, despojos, asesinatos, desapariciones para beneficio de los intereses extractivistas. Ahí están visibles las industrias que explotan la sangre-vida-tierra; enfrente los pueblos siguen organizándose, diciéndole al mundo: ¡OAXACA, TERRITORIO CONTRA LA MINERÍA!¡BERNARDO VIVES EN EL CORAZÓN DE CADA PUEBLO QUE ACTIVA SU LUCHA CONTRA LOS EXTRACTIVISMOS POLÍTICO-ECONÓMICOS!¡EL PUEBLO NO TE OLVIDA, PORQUE NOS ENSEÑASTE A RESISTIR EN LA VIDA!

Rodolfo A. Ordaz Hdz.