sábado, 14 de julio de 2018

Discurso a la Vicente Suárez



“Cuando un pueblo alcanza la conciencia de su fuerza,
la decisión de luchar,
la decisión de ir hacia delante,
entonces sí es fuerte,
y entonces sí puede plantarse frente a cualquier enemigo” Che Guevara


Nuestros pueblos de tierra, esbozados en resistencias geográficas, vislumbran el principio de la victoria histórica contra la impunidad. La enseñanza de las escuelas que no claudican es esa: ser firmes en la vida y en la convicción de la educación crítica para sus agremiados.

Nuestras luchas no estuvieron dispuestas a claudicar entre todos estos años de represión, ahora es el momento de la lucha por la dignificación. La virtual victoria electoral sólo debe ser el principio de nuestras organizaciones rumbo a la exigencia de la revolución en la vida escolar.

La educación crítica nos enseña a mirarnos, en nuestras múltiples contradicciones que tienen que ser superadas. El capitalismo pone en entredicho nuestras vidas, y siempre la respuesta debe ser consciente de las condiciones exactas en que se reproduce la génesis subdesarrollada en nuestros pueblos.

Nuestro olvido es de tierra, y de ahí parten todas nuestras historias, que se anclan en la comprensión del paisaje y sus motivos. Plantear una alternativa se nos vuelve tarea urgente, la necesidad de soñar se debe convertir en programas exactos para la superación de la pobreza cultural de las colectividades.

La tarea que emprenderemos será radicalizar el programa inicial de gobierno, hacia horizontes críticos, revolucionarios y marxistas. La alternativa sigue siendo la lucha de clases como corazón de los pueblos del mundo. La recuperación de la república, si ha de suceder, empieza por llevar adelante al olvidado de la tierra, a los miles que se han quedado sin futuro en una nación que los ha negado como pueblo.

El derecho a decidir, a las oportunidades, a la vida política como pueblos trabajadores será una exigencia que sólo podrá hacerse visible en la lucha diaria organizada, las escuelas serán el centro de esa sublevación cultural. No podemos hablar de victoria mientras existan gobiernos que estén dispuestos a hundir sociedades enteras en la miseria de la corrupción y los despojos, motivados por la ambición de los capitalismos dependientes que encontraron en las plataformas caciquiles municipales el nido de su hegemonía.

El cambio no sólo se gana en el aviso de la victoria electoral por el hartazgo social, sino en el entendimiento de cuales han sido las contradicciones de vida que nos han llevado a ese hartazgo, en la transformación de nuestra vida colectiva está la permanencia del verdadero proyecto de patria que merecemos, ya no más este olvido de tierra, donde las lágrimas son impuestas por un poder que asesina la voz y la vida de los que luchamos por un futuro mejor.

El hartazgo vino de la violencia de este olvido, donde la vida se nos quedó atrás, como la anónima presencia insurrecta en nuestros tejidos de tierra, en nuestras creencias, y los sueños de los que se negaron a morir.

Rodolfo A. Ordaz Hdz.
08 de julio 2018
Escuela Vicente Suárez


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