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| Presa de lixiviados. San José del Progreso, Oax. Abril 2018 |
A LOS PUEBLOS DE OAXACA
Las presentes campañas políticas que se dirigen como frentes de izquierda y congruencia, se organizan desde el pueblo como formas múltiples de la resistencia ante la hidra que pretende privatizar todo lo que a su paso encuentra. La devastación capitalista en los pueblos es a todas luces política, dándose de manera violenta, cruel y sanguinaria en contra de la vida de los militantes, sistema sanguinario que pretende silenciar nuestras voces.
La reacción que se abre paso mediante el terrorismo de Estado es la lacerante herida con la que nuestras resistencias se encuentran a cada paso territorial organizado por la defensa de la vida y los derechos del pueblo.
La hidra silenciosamente se mueve en nuestros territorios mediante la descomposición de los tejidos sociales y comunitarios, generando divisiones partidistas que enajenan en el espectáculo del poder la conciencia de la realidad del despojo que se dirige en contra de las tierras de los pueblos, de sus determinaciones políticas que tienen como referente primordial a la libertad y la vida como horizontes de transformación política y cultural en el país.
La represión a los movimientos sociales en México no es nueva, en los últimos 7 años hemos vivido el recrudecimiento represivo de los canales de la libertad de expresión y el respeto a los derechos humanos para las comunidades, a decidir sus modos de organización y vida en los territorios.
Los luchadores sociales en los pueblos son todas aquellas personas que frente a la injusticia de los engaños de las derechas ultrarreaccionarias, se atreven a levantar la voz, y en los hechos a combatir los abusos y mentiras con las que el poder privatizado en México pretende envolver a los pueblos para mantener un orden de injusticias, asesinatos y desapariciones.
En los últimos años el despojo violento a las decisiones políticas autónomas de los pueblos no se ha detenido, la represión reaccionaria desde el Estado ultraconservador desmembra las luchas unitarias y fraternas que resisten con la única arma de la voz y la resistencia.
El asesinato de
los militantes de MORENA en Ejutla de Crespo, Oaxaca, se da como
sistemática contraorganización y contención a los movimientos sociales
que pretenden la conciencia y verdad para nuestros pueblos. Las formas
estratégicas de esta resistencia por la vida son diversas, alcanzado la
totalidad de expresiones que tocan la defensa cultural como política de
concientización dentro de los pueblos. Ahí el partido que se vuelve
verdaderamente de izquierda por sus militancias conscientes y
organizadas, los sindicatos que mediante el combate repliegan los
embates de las reformas estructurales, las asambleas populares que
deciden sobre su territorio y sus fuerzas, las organizaciones sociales
emanadas del pueblo que se solidifican en las luchas del día a día. El asesinato contra los militantes políticos de izquierda, se inscribe en contextos de ampliación minera, donde nuevos territorios han sido oficialmente concesionados a la explotación silenciosa: Ejutla de Crespo, San Pablo Coatlán y Miahuatlán de Porfirio Díaz son algunos de los territorios que se encuentran también en la encrucijada del capitalismo.
Una de las militantes acribilladas en Yogana es la compañera Olga Lidia Vásquez Sánchez. Ligada fraternalmente a la resistencia organizada en San José Del Progreso, Oaxaca. De donde en los últimos días también se ha informado que la ampliación minera llega yá hasta los territorios de Sn. Antonino Castillo Velasco y Ocotlán de Morelos.
Sabemos que este sistema es el que nos está matando, el que se ancla en la violencia, la corrupción y la impunidad de siempre.
Nuestro llamado a la solidaridad con los compañeros asesinados, con Olga y su familia; a resistir políticamente y no claudicar.
COLECTIVOS Y ORGANIZACIONES SOLIDARIAS CON EL PUEBLO
26 de junio del 2018


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