jueves, 21 de noviembre de 2019

REFLEXIONES DESDE LA AUTOGESTIÓN EN EL TRABAJO TEATRAL (Segunda parte)

Por Rodolfo A. Ordaz Hdz. 


"Con menos fuerza pero más experiencia,
creo que mi responsabilidad fundamental está en transmitir vivencias,
en convencer a los jovenes y no tan jovenes,
que vale la pena luchar por la plenitud,
más que por la felicidad, pues como dijera el poeta:
es hermoso amar el mundo con los ojos de los que todavía no han nacido
y saberse un victorioso
cuando todo en torno a uno es tan frío y oscuro..." E. Cisneros


II/III

A mis manos ha llegado un panfleto. Sus letras escenifican la realidad. El recorrido del camino regional nos ayuda a comprender las condiciones sociales de los pueblos que rodean al centro de capacitación. Para entender el proceso es necesario recordar, para ubicar nuestro presente.


Son varias las cuestiones, porque reencontrarnos después del alejamiento que la muerte nos  ha dejado, no es fácil. La vivencia es también represiva. La defensa es sensible ante lo humano. El teatro desde la crítica es una pedagogía para las masas. No estamos aislados, nadie está solo, la movilización asoma con su luminosidad de colores, y el silencio se vuelve el cantar diverso de la vida, la comunidad se resguarda, hemos sido siempre claros, porque no olvidamos la presencia en nuestras historias. Hemos caminado la resistencia de la memoria. 


Contextualmente nos persigue la violencia, el análisis es largo, llegar es pormenorizar que el asesinato de los compañeros de las militancias organizadas no ha cesado. Es una lucha que está herida, pero no por eso inexpresada, el dolor nos funde para reabrir los corazones. Parece un silencio, pero no lo es. Nuestras cadenas emocionales se rompen, el camino se hace en los pasos. Hablar de lo presentado es extenso, mostramos nuestra aprehensión en la disyuntiva de la liberación de los movimientos corpóreos. Nuestros presentes son enseñados por el teatro, sus pedagogías compartidas para la vida. Nos vamos encontrado sin quererlo, con todas nuestras historias desde la profundidad imaginativa. 


Los personajes fluyen, se genera cosmos de curación emocional en la representación de la realidad nuestra. La lectura encabronada de los silencios que nos reconstruyen. El pedazo de tierra que ya no es mujer, y donde la objetivación se demuestra crítica a los sentimientos inconscientes. La esencia subjetivada del ser inconcluso por ese tiempo otro, el de los sueños, las utopías, surrealidades. No se puede mirar atrás, más que en los textos de la vida que son vivenciados por la representación, el actor es un símbolo existente. Nos duele tanto la vida, por su crítica. 


La movilización social se encamina por lo común del colectivo, en la necesidad proletariada. No hay autogestión sin trabajo, es creancia en los pueblos. Eso común a algunos se nos desdibuja incomprensible, sin el sentido propio de su masificación necesaria como común, colectivizada por la comunidad vivencial. Aprendemos mientras vivimos los sin silencios de la individualidad, en donde siempre nos hace falta algo, la historia se aparece entonces común como el tejido embrazado. La maldecida violencia que nos somete a los designios de ese destino irremediable y trágico. Reír la sin vida que recorre con escalofrío de escaramuzas mágicas en lo que ha sido y es, la realidad de la violencia. Los niñes abren la risa para la tragedia. Es cuando percibimos que algo hay de distinto en el pedazo de tierra que so[e]mos todes. La vida está repleta de realidades, la apariencia burguesa impide mirarlas, para eso es necesario adentrarnos en nosotros mismos. Por qué elegimos ser de esta manera, habiendo tantas formas para la comodidad, qué somos verdaderamente los pueblos.



Habla el trabajo en cada consigna liberada. El encuentro sintetiza un recuerdo inconmensurable, algo que se va fijando en nuestros corazones, como el haber sido siempre la eternidad inexistente, porque sabemos que represivamente nuestro tiempo es asesinado. Cada gota es un sueño pueril de significancias para esa historia que se queda a pesar de la negatidad individual. Los popular nace aquí de otra forma: como verdades. No la manipulación de lo colectivo sino su subjetivación desobjetivizandose. El existir de la lucha en el gesto construido, en la bandera realizada de territorio. Un silencio más, en otro lugar de este México inexistente.



El Encuentro comparte pedagogía liberada por medio del teatro, aclaro el contexto de trabajo de la autogestión, del continuo organizarse y luchar en la actividad diaria por la vida. El centro expresa la necesidad de [en] la alternativa comunitaria. El teatro rodeado por pueblo, con los pupitres atentos. La poesía por si sola empieza a fluir. La realidad terrenal se contrapone, como la muerte del árbol, tan trágicamente amorosa. 



Nos sentimos los pueblos de esta sierra una vez más, en su búsqueda de significancias; paz y quietud resguardadas por la movilización. El proceso emancipatorio está en el teatro como centro, el ligero aire de la clase social nos conmueve junto con los árboles que también miran. El pensamiento se hace dialéctica redescubierta en la acción teatral. Todos los conceptos del materialismo histórico se desenvuelven; años y años, en el solo transcurrir de la palabra. Los personajes se van abriendo paso, uno a uno, para contarnos desde su silencio escénico. Todos quedamos trascendidos para mirar las dimensiones de la historia humana. Esta épica teatral se radicaliza porque es sobreviviente ante los olvidos sociales. La pregunta es siempre por qué perdura. Esta es la gran virtud del teatro: la vivificación del texto.


Nuestro silencio existencial nos agota, llegados a este punto no podemos mirar atrás, todo será transformación colectiva y autogestionada. Muchos vivimos con la esperanza de esa ensoñación, y muchas veces no percibimos su existencia, su estar aquí en el tiempo, pero cuando la encontramos, el trabajo se vuelve perseverancia, compromiso y responsabilidad colectiva. Los espacios se nos vuelven así resistencias, los pedazos de tierra son las moléculas del silencio, donde la magia teatral le hace aparición con otros ojos, embelleciendo la tristeza de la perseverancia, regando con alegría el pasado. 


La expresión de la crisis social se manifiesta abiertamente por la protesta del teatro. Todo el sufrimiento del pueblo en la acción crítica y consecuente del gesto teatral, el pueblo reconocido por los años, en el pasar sin tiempo, para volver a estar aquí, en la espesura de las banderas.  


La mujer toma la palestra, es momento de llevar la crítica a fondo, en nuestra propia autocrítica. Los conceptos irán apareciendo así en toda su amplitud, tejer el puente entre las críticas es necesario. El tiempo de la mujer es expresión de su trabajo, la división nos zambulle en su incomprensión. La explotación de la mordaza por el estado de violencia fascista se percibe siempre como socialmente negado. Son varias las voces que se van escuchando, tantas que se pierden hasta el grito y la desesperación. Estamos mirando la síntesis de la situación sin saberlo.  El personaje es el pueblo. 


La realidad latinoamericana es amplia, nos vamos encontrando en nuevos gestos que nos vienen del Sur que no por más alejado es menos nosotros. Máscaras y marionetas, vocecitas y giros del viaje proletario y original en la realidad dependiente. Y las sonrisas siempre, con la ternura de su cuidado resistente. Las voces nos vienen desde muy lejos, y tantos recuerdos, que como aves aparecen, yéndose. En el proceso nos volvemos uno, comprendiendo la emoción de nuestro situar. El tiempo se nos hace poco, porque sabemos que las distancias son largas, la condena minúscula de nuestro tiempo.



El dolor no nos sectariza, nos hace comunes, comprensibles. La crítica y su pedagogía es un proceso largo y complejo, necesario. La ciencia de esta dialéctica está en el proceso histórico-social que la realiza: la lucha de clases. Los pueblos latinoamericanos no cesan en sus luchas, el Estado responde con la misma violencia y desinterés; por eso sabemos que para nosotros solo es aquel pedazo de tierra saliéndose de nosotros por la acción perturbadora del recuerdo. El presente sigue siendo de violencia contra los diferentes y organizados, por eso decimos que en este camino de resistencia que es levantarse contra el abuso que nos hacen, todos nos volvemos defensores. Todos somos defensores.



El gesto de verdad es la realidad, cuando nos miramos como pueblo que somos. Todos los tormentos se encuentran en aquel escenario que amanece con su silencio, mientras por las tardes se recubre con el atardecer de las actuaciones. Nos regresa la risa y el trabajo es siempre constante, se vuelve a sentir lo complejo de un proceso como este, donde el trabajo resuelve las necesidades culturales para la multitud concentrada en el centro, las representaciones se dan para esa colectividad silenciosa que en momentos deja ver su fuerza de masa. 


Los procesos de trabajo teatral encuentran su punto de articulación aquí, entre la autogestión común que resiste organizadamente, de forma cautelosa.


Cuando los malos gobiernos golpean, la respuesta de nosotros siempre ha sido sincera, la cultura lo demuestra. Estar entre compañeros nos ayuda a comprender mejor las realidades que se quedan por un momento atrás: la necesidad tan amplia de pedagogías desde la ruralidad, donde es necesario dar más alcances, porque nos conocemos y hemos decidido trabajar en red nacional, poniendo en balance contextos vivenciales, donde todos luchamos con el arte en las manos, el espacio para el encuentro de esas desiciones colectivas es el centro de capacitación CODEDI. Hemos aprendido de cara al pueblo, que la dignidad se vive con resistencia. 


La tierra regresa con su significado original, clara y sincera nos habla, sin mediaciones, en la tranquilidad colectiva del pueblo resuelto. Sanamos con el teatro, su solidaridad nos une, nada en este tiempo está perdido. La naturaleza se trabaja y se lucha, avanzar en la colectivización ecológica nos hace sensibles de las contradicciones ambientales que el espacio autogestionado en la labor organizada soluciona. La tierra deja de ser la propiedad del poder para volverse su ocupación. La autonomía del trabajo delimita una cohesión que se reconoce socialmente en la Sierra por su actividad solidaria. Educadamente aprendemos a resolver el sentimiento de la relación material.


El tiempo retrocede en las letras, y las ideografías se siguen mostrando. Entre risas y misterios el cuerpo nos habla sus delicadezas. La lógica de lo que embellece no claudica en su acontecer doloroso, misterioso, lleno de trauma y vulgaridad. La insensible oscuridad lo recubre todo. La prisión y la muerte reaparecen en el transcurrir de nuestras distancias, de los rostros intercambiados que permanecen con su fuerte sinceridad. Con su desinteresada enseñanza colectiva. Somos lo que reprimen. 



Los personajes exteriorizados deambulan, reales y crueles. La poesía les insiste, con su determinación de lucha. En el papel las imágenes vuelven aparecer. El mismo panfleto, en distinto tiempo, en manos diferentes. Una pesadez de dolor con la distancia nos cae, la realidad parece siempre inmutable, sabemos que sin embargo no lo es, porque hemos visto lo que la acción humana puede hacer con el gesto más pobre: la dignidad en la tierra y el trabajo.  

viernes, 27 de septiembre de 2019

Conjunto de Formación Autogestiva 4 Años


LAS MARCHAS DEL SILENCIO


Hay días que se abren tranquilamente con su honestidad, para mostrarnos un sol insurrecto de saberes, de aprendizajes que siempre han esperado mostrarse. El día del hoy se cumplen 5 años de la desaparición de los compañeros de Ayotzinapa. México se encuentra en una transición democrática única en su historia. Los pueblos no se desmovilizan, y vuelven a salir, en un momento en que nuevamente la historia los niega.

La socialdemocracia no demuestra una clara definición política en relación al campesinado, que sobrevive a las inclemencias de la escasez y la ausencia, en la sequía de la vida. Somos los que padecemos, pero que no por eso decidimos renunciar a la congruencia, a la dignidad. Nuestro sufrimiento sabemos es único. 

El foro realizado al final del mitin, al cual le dimos el nombre de “Los pueblos y la lucha por el territorio: alcances del movimiento regional contra la minería a un año de su resistencia en Miahuatlán”, nos ha hecho ver la importancia de las luchas históricas que siempre han tenido a la tierra como su escenario. Llegamos en silencio, cansados por tanta injusticia, pero hemos logrado vencer el desgaste, hemos demostrado que la consigna de No a la minería se nos ha vuelto estatal, que las regiones se unen, que se muestran, con sus procesos, con sus dolores. 

La presencia de los compañeros de Loxicha, junto con quienes exigimos la libertad de 45 presos políticos originariosde esta zona, injustamente encarcelados por luchar contra el proyecto Natividad que pretendía explotar titanio en los años 90. El largo silencio de una historia negada. 

Es así que vuelven los recuerdos, y nuestro pueblo vuelve a tomar su forma originalmente contemporánea. Solo la organización ha hecho que los malos gobiernos y el Estado aprendan a respetar los territorios. 

Desde que empezamos a caminar, hace un año exactamente, como Frente Regional de la Sierra Sur, hemos ido encontrando las voces de esas resistencias que la represión buscó acallar. Los compañeros de la zona Loxicha llevan 20 años con su silencio insistente. Tiempo que el Estado les niega con la prolongación de la injusticia. 

Nuestro silencio tiene memoria, es insistente con la vida. El cuidado de nuestros pueblos se nos ha vuelto primordial, como el compromiso adquirido con las comunidades. En este foro se ha planteado que ya podamos firmar todas las organizaciones de Oaxaca un pronunciamiento donde se diga que no permitiremos la entrada de las minerías en los territorios. Acuerdo que sería histórico, pues la unidad del movimiento social, ha sido el mayor temor de los malos gobiernos. La presencia articulada del movimiento social oaxaqueño es estratégica en estos momentos. Por un momento la luz de esta mañana se nos ha vuelto especial, la memoria de los desaparecidos se vuelve una presencia de claridad en los compañeros que nos hablan desde la experiencia. 


El Frente Regional de la Sierra Sur sigue avanzando, con pasos seguros, su encuentro es necesario, la articulación está vigente. Hemos sido claros: nuestra respuesta siempre ha sido digna, la violencia no es nuestra forma; la pacificación de los pueblos nuestra consigna. 

martes, 27 de agosto de 2019

3er. Encuentro de Teatro-Codedi

REFLEXIONES DESDE LA AUTOGESTIÓN EN EL TRABAJO TEATRAL

Por Rodolfo A. Ordaz Hdz.

I/III

Si podemos tejer la relación entre teatro y fotografía, esta es la del silencio. El diálogo necesario de la imagen se descubre por medio de su lenguaje. Algo vive en el teatro sin poder ser explicado del todo, cierto misterio que la escena subvierte en quien especta, tranquilamente, mirando con cierta redondez el escenario que define su universo cotidiano. Si su metafísica es real, con precaución de no resultar contradictorios, el teatro es la inmersión de elementos culturales y civilizatorios que por su dolor se niegan a mostrarse claramente. Fantaseamos la realidad mientras la vivimos. 

Este teatro de los oprimidos, en libertariedad, es el encuentro que el diálogo vuelve necesario, en la protesta clamorosa del gesto, una realidad, la misma, donde la crítica no desaparece. El medio es el de todos, común. Es inevitable no sentir alejamiento en la distancia encaminada del mundo que sí conocemos, y en el cual somos desconocidos. Nos atraviesa la noche con su inquietud, con su eterna búsqueda, dolor embellecido por la ternura natural. Urbanidad y ruralidad, dos momentos de la misma escena humana. 

Un mundo verdaderamente capitalista, que es negado por la realidad, el dolor es la profundidad desértica que encuentra en la verdad su oasis. La certeza del teatro que lucha. La autogestión en su tarea revolucionaria con la vida, natural y social. Es un malestar que nos dirige, con su duda, indescriptible pero presente. Incómodos, sí, porque el capitalismo nos niega, con su cruel e injusta opresión, la realidad, es también, encontrar el silencio. 

El contenido radical de la escena, concentra sentimientos y psicología social, de la cual somos su desprendimiento. Lo periférico es recuerdo renovado, la montaña encuentra alternativas a un ambiente descreado, el escenario es la posibilidad humana, de volvernos a humanizar. Este proceso es construcción colectiva, como cada uno de los 3 años que se ha realizado. Es el primer año que tengo la posibilidad de acercarme. 

En el camino nos convertimos en espíritus de fuego interior, fortalecidos por la vida. La tierra nos determina con su respiración de ríos y flores, de color y presencia. El ENCUENTRO NACIONAL DE TEATRO CODEDI es un proceso socio-colectivo, organizativo. La poética de este teatro es subversiva; atacar el valor burgués en sus objetivos su tarea, gesto impreso con el grito-signo, de un teatro que se resiste a la opresión, que lucha y se contrapone en la sensibilidad  a lo que comienza por ser una triste verdad. Es la sanación. Nos hace diferentes la historia, y la decisión que nos trajo aquí, la protesta inconclusa de nuestros pasos. Los cuerpos hablan, comunican, un lenguaje que es manifestación. 

En el presente proceso tenemos que hablar de todo. El teatro abierto y común es libertario, no impide la crítica, la extiende a profundidad. El lenguaje del pueblo es su condición para emancipar, aprender a mirarse en el espejo invisible de los hechos significantes. 

Pensamos que huimos, de lo que no entendemos, o nos niega. Teatro de símbolos es la materia, con su lenguaje de parsimonia y silencios. Encuentro con el sur que duerme en el cañaveral de resistencias. La apología de la tierra muerta nos enfrenta, a lo incierto de un trayecto donde el cuerpo es elocuencia. Presenciamos la vida, su transcurrir de vientos. 

El doble de los sentimientos, que buscan un nuevo centro, donde acurrucar la frialdad de los hechos que se vuelven recuerdos. De vuelta la imagen, con su presencia absoluta y profunda. La persecución de la idea negada, el ambiente que nos hace uno con la tierra, en la sangre interior que fluye, como brotando para verse inclemente en el resplandor celeste. El azul de los recuerdos profanos. 

La mirada autogestionada nos permite plantear la posibilidad real de ese otro mundo negado: el de la organización y resistencia contra un sistema destructor de la vida. Cada montaña, es un paisaje enardecido de verdes y cafés, realizando esa posibilidad insurrecta de la naturaleza. Movilizarse entre caminos que son las venas del bien común en lo colectivo, formas en las que se lucha para regresar a ese mismo material de nuestras dudas. Inevitablemente el acecho es una constante, con su miedo, porque la protesta cultural de la acción es la contradicción a los intereses negociados por el Estado-Capital.

La autogestión motiva sentimientos, que van apareciendo, en los ojos de cada árbol que nos mira llegar al Centro, porque es la vida la que nos ve regresar, con sus destellos de alegría. Somos la sangre que da flujo al cuerpo atormentado por el dolor que le somete. Los opresores de la tierra le venden por oro, asesinando a sus hijos. 

El escenario de la montaña es esta utopía de la que hablamos, que con su fijeza nos mira, el foro es el bosque, los árboles, la tierra, el pueblo organizado, en resistencia permanente. Aquí la vida es un silencio de sonrisas, la tranquilidad del encuentro con la poesía, que es sembrada con la fuerza del puño cerrado, en la levidad del duelo con la muerte. Los sentimientos se contrastan, nuestros gestos se desfiguran, por qué hemos perdido el rostro en la historia de estos trayectos. 

La plataforma, producto del trabajo socio-colectivo es en verdad un encuentro con las emociones que desenvuelven la posibilidad hasta su inexistencia, el sueño se vuelve realidad, con su tremenda fortaleza de tierra que nos habla el lenguaje de lo humano. La madera es el principio acabado de un pensamiento que empieza como semilla de vida. Volvemos para mirarnos a nosotros mismos, en un nuevo silencio, donde el tiempo aparece sí, sólo como posibilidad. 

La autogestión es proceso de lucha, decisión alternativa conscientemente organizada desde el común, para evitar la destrucción de la vida colectiva. En su centro sobrevive esta sencilla tarea por la proletaria existencia, del corazón, que siempre permanecerá escondido, porque solo esa tenue palpitación hace posible la sangre. El escenario, como tierra, es la purificación colectiva de nuestros presentes, es la fuerza sobreviviendo ante nuestros ojos, que con su expresión feliz, en la sencillez del pueblo, construye con esmero el otro mundo negado. 


La ilusión se ha ido desde el principio, apareció la sinceridad de la lucha. Los miembros desprendidos de esa misma poesía, que son el núcleo del combate al oportunismo, el protagonismo y sus compraventas de sangre. La tierra queda simbolizada en esa inamovible plataforma de madera, silenciosa y sacra, por ser el espacio común de todas nuestras luchas. 


jueves, 30 de mayo de 2019

3ER. ENCUENTRO ESTATAL CONTRA LA MINERÍA-Festival de Tierra Caliente


Se vuelven a dar los pasos como búsqueda, los procesos sociales se encaminan con propósito objetivo. Los resultados pueden ser inexactos a cierto momento, aclarar una dinámica compleja de lucha de clases no es nada sencillo. Más tratándose de Oaxaca. 


La importancia de las dinámicas comunes radica en que nos hacen reconocer en la colectividad la fuerza social del avance en los pueblos. El progreso del bien común puede ser realizado siempre que tenga en consideración la necesidad social; esto en entornos de ambición privada es una lucha que por su complejidad se da también a profundidad en las historias de las relaciones humanas. 

Generar un acuerdo común para la reactivación del territorio, como defensa, requiere una coordinación responsable de todos los actores sociales. Cuando el pueblo es primordial, y empieza a interesar más allá de la dádiva política o el control social partidista, se percibe un cambio sustancial, al nivel incluso de las emociones que se dan en la vida común de pobladores y extraños. Una verdadera transformación social del bienestar común debería ser sentida por todos, y no ser solamente el beneficio de unos cuantos. Esto sin duda implica un compromiso a nivel ético. 

La defensa territorial, verdadera, contrarresta la simulación mediante la realización de acuerdos y proyectos que visiblemente cambien todos los aspectos de la realidad humana vivida en determinado tejido social. 

La reactivación del movimiento de lo común, como bien de vida, nos vuelve a encontrar con la comunidad. Es imposible en estos procesos no atravesar espiritualmente un reconocimiento de la necesidad genérica, humana, vista en la naturaleza; con su caminar de simbolismos que hacen surgir  a la comunidad con su religiosidad, y que a pasos, es parte de la lucha de los pueblos originarios, haciendo su simiente en la fertilidad de la materia, la tierra recobra así su sentido, también, como el silencio simbólico de lo humano ante su omnipresencia.

Una tierra en contradicción, lastimada, que exigen también su propio tributo de vida y muerte. El ritual es la búsqueda, que escenifica, el reencuentro con nuestros dolores. Todo vuelve a estar ahí, tan presente como la lágrima, la jugosidad de naranjas, junto a la embriaguez de los días, humo de cigarrillos que también exhala la tierra en un lento morir, volver a reconocernos así vivos, por la madre que sufre y absorbe las injusticias del capitalismo aniquilador. Todo vuelve a estar ahí, de una u otra manera. 

Los pueblos no se eximen, viven el alfa y omega de sus hechos socio-económicos, caminar es volver a encontrar las realidades, posibilitar la necesidad transformadora. Volver nos permite cambiar de mirada, encontrar lo fundamental de las contradicciones dentro de una sociedad. Los alcances de su descomposición. 
Los pueblos tienen necesariamente que emanciparse del sistema que los carcome, esto como nos dice Marx no puede ser posible sin la partera de la historia, la violencia. Aparece el dolor en sus variadas formas, el colonialismo va transmutando en su forma actual y nueva. Los focos rojos se han prendido en ciertos territorios. Ésto no quiere decir que las resistencias no estén presentes, que la masa haya perdido su fuerza; los inexistentes reaparecen lentamente. 
Son variadas las circunstancias, pero a pesar de la distancias el proceso ya es unitario. Caminar en este medio, que tanto nos duele, por las circunstancias de la historia, nos hace fuertes. Darnos cuenta que la corrupción y el robo no pueden hacer fracasar los alcances de una transformación comunal de nuestras condiciones sociales es aliento en nuestras consignas y procederes. Una pedagogía crítica al proceso capitalista neoliberalizante, destructor, opresor y de explotación de los recursos naturales, se ha dado, durante 10 años, para que en este preciso momento los pueblos tengamos la posibilidad de seguir caminando en las enseñanzas del comunalismo, de sus experiencias, silenciosas y resistentes, no por eso menos importantes. Los compañeros hemos vuelto a darnos la mano, con cierta presencia incierta por los años y la vida.



Nos queda claro algo, los encuentros no dejarán de darse, pese la represión a las luchas organizadas, no sucumbiremos, todos hemos ido buscando la forma de reunificar el esfuerzo que la represión ha querido dividir. Nuestros ojos permanecen atentos y alertas frente al despojo que se suscita en el estado. Nuestro corazón, como tierra, estará siempre con los más desfavorecidos de este proceso. 

domingo, 12 de mayo de 2019

3er. Foro contra la minería. Mixteca.


En algún momento aparece la tierra, con sus noches, en la búsqueda de interminables respuestas, el camino nos lleva, por senderos que desconocemos. Se abren nuestras dudas como la noche que nos rodea, la respuesta será el amanecer de las montañas. Son los caminos de Oaxaca, un silencio.


No poder ver nuestros rostros, cubiertos por el paso de los años, las historias de la lucha, que nos tienen aquí en su sendero de resistencias, hacia una poesía de vida. Cómo se hace la pregunta, por qué tan fuerte la incertidumbre. Los pueblos son el silencio decidido,
de la convicción y el combate. Caminan nuestras vidas entre la seria duda de nuestros tiempos, los ojos se aclaran, aún en la noche, aprendiendo a ver el interior de nuestras arterias desangradas.

La Mixteca abre su paso, la historia de su lucha silenciosa, entre el claroscuro de bosques que permanecen hablando su lenguaje, aquí están de nuevo los momentos que nos hacen comprender, la articulación profunda de la organización común, que ha sido capaz de dar respuesta a las estructuras de poder nacional mediante procesos de liberación unitaria.

La cuestión agraria es la realidad en los pueblos, se caminan procesos de propagación donde el derecho a la vida, como no vulneración del futuro de la riqueza común, se vuelve tierra y por lo tanto recurso para el trabajo. La perspectiva ecológica es inevitable, vivimos un mundo en crisis ambiental. La resistencia en el cuidado de los bienes comunes naturales es una lucha global, humana. En Oaxaca, la voz se hace fuerte, nuestra resistencia, que es decisión, ha optado por la vida. Esa determinación siempre la tomamos en el camino de la lucha, y el sacrificio.


La manipulación de las consultas federales opaca la historia de resistencia y lucha de los pueblos oaxaqueños. El 3er. Foro contra la Minería, con sede en Tlaxiaco, empieza a ejercer su movimiento, mientras el periódico estatal circula entre la masa: AMLO da apertura al proyecto transístmico, la farsa de la consulta se ha consumado.

Abajo los pueblos se tejen, tienen claridad en su objetivo, la defensa es por la tierra, contra los extractivimos. Tenemos que saber no claudicar. La presencia de la lucha campesina es clara:

Los campesinos de la Sierra de Guerrero al igual que los de Oaxaca, sólo piden que los dejen trabajar en paz sus bosques, sus parcelas; que cese la represión sistemática por parte de policías, guardias blancas y el ejercito, que apoyan la política estatal que se manifiesta en la complicidad con los concesionarios madereros acaparadores y caciques , que les roban sus recursos y son responsables del clima de terror reinante. Los campesinos exigen que ya no intervengan en la vida interna de los ejidos, para que éstos se organicen en forma independiente y democrática”


Contra la violencia de los intereses capitalistas seguimos organizándonos. El Frente de la Sierra Sur hace presencia, CCCyP, UACOL, MULT, SXXII, UPO. La realización de los foros para la organización de los frentes regionales, ahora en la Mixteca, nos ayudan a organizar el movimiento social, para impedir el despojo de nuestros recursos naturales.

Las herramientas de nuestra lucha están claramente reglamentadas en el libre derecho a la autodeterminación, la vía de la autonomía se fortalece. Eso no puede evitar que las secuelas de la guerra de baja intensidad estén presentes, en el desgaste de los procesos campesinos, la hidra encuentra nuevas formas de oprimirnos, de dividirnos. Nuestra consigna se vuelve clara en el Foro: Mixteca libre de Minería. Regiones de Oaxaca contra los Megaproyectos.

El compromiso es seguir difundiendo la información, para que la empresas mineras no engañen a los pueblos, con migajas de bienestar a cambio del despojo de los recursos naturales. Vivimos una Oaxaca incendiada, sus bosques están en peligro, los daños forestales atraviesan todas las regiones. La destrucción puede ser aprovechada en detrimento de la autonomía económica de los pueblos.

Se han escuchado las voces en el Foro:

-Las empresas mineras vulneran la salud de las comunidades.
-Ya no más luchas aisladas.
-Juicio político a los asesinos del pueblo.
-Derogación de las reformas estructurales.
-Salida de José Manuel Vera Salinas del gobierno de Oaxaca y la Guardia Nacional.
-Acta de prohibición a la minería para el municipio de Tlaxiaco.

Algo hemos podido ver en este transcurso, que nos trae referencias del verdadero proceder comunista, claramente los ideales materializados en la producción del bien común. Es irremediable mirar al regreso nuestro pueblo, con otros ojos, y reconocer la verdad del deterioro al que malos gobiernos lo están sometiendo, por la falta de acciones ecosocialistas. El pensamiento se nos vuelve manantial: los beneficios se miden en la obra comunista que queda para el futuro de los pueblos.
Regresamos con esa pesadez que nos dirige al ver la realidad; un paso más en la reorganización del proceso social que se ha ido construyéndose entre alegrías y llantos, en los días y las noches. Los pasos seguirán, porque la vida es el río de la historia.



sábado, 13 de abril de 2019

Himno mexicano dice No a la minería

LA VICENTE SUÁREZ EN RESISTENCIA

Esta escuela se ha caracterizado, desde hace 4 años, por su resistencia total contra la hegemonía del poder y el Estado, en defensa de la educación pública,han dicho ¡No a la reforma educativa! y exigen la abrogación de la nefasta y postiza reforma que ahora pretende implantar la 4ta. transformación y su mesías.

Su crítica no se podía hacer esperar, sus presentaciones culturales han tenido cada año una carga simbólica, su expresión se vuelve el brote escenificado de la realidad concentrada. La manta, en sus manos, manifiesta claramente el momento  que vivimos, su escuela no está directamente afectada por la concesión de Miahuatlán, eso no impide que su solidaridad de clase siempre quede presente en su educación primaria.

HIMNO NACIONAL DICE NO A LA MINERÍA


miércoles, 10 de abril de 2019

Foro 10 de Abril-100 años de Zapata

PARA UNA LECTURA DE LA LUCHA CAMPESINA EN OAXACA

El actual proceso que se vive en Valles Céntrales, expresa, no sin la organización manifiesta, la respuesta que los pueblos campesinos lanzan al Estado después de 30 años constantes de abandono económico, despojo desmedido de bienes comunes, así como de la lógica múltiple, represiva, que la política neoliberal ha desatado contra los defensores de la Tierra. 

Durante todos estos años las luchas cambiaron los nombres, pero no los principios, los defensores se sucedieron uno tras otro con el mismo objetivo: la defensa digna de la ruralidad como acceso a los medios de vida necesarios para la reproducción social de los pueblos. 

Desmedidamente el Estado se ha empeñado en asesinar la organización autónoma del pueblo. La decisión de la libre determinación camina la vía del respeto a los derechos campesinos, no solo como bien político, sino también cultural, como responsabilidad de la resistencia con la vida, conjuntada en el entendimiento de la historia como alternativa viable, como utopía realmente existente. 

Desde los años del zapatismo histórico, la represión a los movimientos campesinos se ha utilizado de manera sistemática para saquear y despojar a los pueblos de sus recursos naturales. Los pueblos campesinos saben que los Estados junto con las Empresas mineras (pero así también como ha dado en llamársele los “megaproyectos”) intentan impedir por todas las formas cualquier tipo de reivindicación de sus derechos y del compromiso real con la defensa de la madre tierra. Al neoliberalismo le ha interesado la tierra solo en tanto materia explotable hasta el agotamiento, sin importarle someter al sufrimiento a familias enteras que encuentran en la vida terrenal su modo de vida. 

Lo que ha suscrito la minería en valles centrales de Oaxaca es la licencia de muerte, para los pueblos y su derecho a la libre organización democrática. Los gobiernos se han coludido: unos mediante la sumisión de la política pública al caciquismo de control social, que profundiza las condiciones de miseria en la población (enfermedades, hambre, pobrezas), otros más por el acuerdo cínico, abierto a intereses devastadores que volcaron a los pueblos en el tormento de la muerte. En ambos, la violencia ha sido el mecanismo para silenciar las voces disidentes, defensoras, opuestas y combativas al neocapitalismo como forma vida. Las resistencias a los megaproyectos mineros tiene como referente la vida, y su base fundamental es el campo. 

Los gobiernos tienen que reconocer la importancia del derecho campesino, porque es un derecho a la vida, la violencia no podrá callar que en la vida campesina camina el derecho humano a la dignificación del medio ambiente natural. Los que resistimos en el cuidado de la madre tierra demostramos que la alternativa más presente a un capitalismo que todo lo contamina y destruye está en los campesinos. 

Por eso decimos que las consultas son trampas, que no reconocen lo que se da yá en los hechos: el zapatismo logró el derecho a la decisión libre en los municipios, que el mal gobierno desconoce con consultas amañadas. 

Las mujeres y hombres que resisten al neoliberalismo han estado siempre enlazados en la tierra, en lo rural, ésta debería ser por antonomasia la principal posición política de un gobierno de izquierda en México —entendida de la composición estructural de la clase trabajadora en nuestro país.  Cuando no hubo quién reivindicara los derechos comunes desde la socialdemocracia, fueron siempre los luchadores sociales, que como Zapata, emanaron de las filas del pueblo y han dado la vida en la defensa campesina. 

Para quienes el neoliberalismo aún no les ha queda claro, han sido siempre los campesinos los principales afectados por el desarrollo económico neocapitalista, sobre la ruina de la vida rural se edifica el actual sistema de despojo de tierras, la ampliación mercantil sin garantías para los productos nacionales del campo selló el acuerdo del Tratado de Libre Comercio. 

Desde 1994 los pueblos han resistido constantemente las embestidas del gran capital y sus megaproyectos que concentran los recursos naturales, en detrimento de las condiciones para la reproducción de la vida campesina. 

El día de hoy nos anteceden 100 años de represión constante a los frutos de nuestro cariño, albergados en la flor que se emancipa con la Tierra. Los opresores nos han ido quitando a pedazos los ojos, las voces, los brazos y casi los pies que encaminan nuestro más sentido amor por la vida para todos. 

En el camino hemos ido encontrando nuestros más sentidos pesares, pero también nuestros más grandes anhelos, el de ver las tierras reivindicadas por el trabajo campesino, regadas con la alegría del agua, en la semilla que vuelve a brotar. Les dejamos en claro a los del gobierno: no hay vida sin campesinos. 

Hemos vuelto a reunir nuestras fuerzas sociales, pero no para anteponer los intereses  de la burguesía en la manipulación de los sectores sociales contra el intereses común de la clase trabajadora. El pueblo no olvida los pactos que cegaron la opinión pública y fueron dejando en el abandono las resistencias activas contra las megaproyectos, mientras arriba el poder seguía haciéndose más grande. 

Los ritmos de la protesta campesina caminan su propio tiempo, y lo que hasta ahora han querido matar sigue más vivo cada día.  Callándonos aprendimos a hablar mediante el silencio, sin las manos aprendimos a caminar con cautela, y sin los ojos nos enseñamos a escuchar. 

Los pueblos campesinos lo hemos decido Sr. Presidente, desde antes que usted pisara la presidencia, y la decisión ya está tomada: ¡No a la minería!

10 de Abril del 2019
100 años del asesinato de Zapata 
Texto leído por Rodolfo A. Ordaz Hdz. 
CFAFMD
FRENTE REGIONAL DE LA SIERRA SUR
En el foro “Por Tierra y Libertad los pueblos caminan contra la minería”

Resolutivos del Foro:

-Recalcar el tema de la ley minera, su derogación es necesaria para el campesinado.
-La presencia de la producción campesina es importante en el municipio de Miahuatlán de P. Díaz.
-Es importante retomar el tema de la ratificación del acta de cabildo de prohibición a la minería en el territorio. 
-El tema del endeudamiento municipal aprobado por el congreso puede profundizar el despojo minero en nuestros territorios. 
-El magisterio tiene un potencial, con el cual es necesario redoblar esfuerzos con los comités de padres de familia.
-Los gobiernos solo le están dejando problemas económicos al pueblo. 
-El CEFERESO No. 13 incomunica a Mengolí de Morelos hasta por 12 horas aproximadamente. Han contaminado el pozo de la comunidad, con lo cual los pobladores han tenido que recurrir a la construcción de pozos privados. El código rojo incomunica a la población ante las emergencias. 
-Hay una preocupación real frente a las estrategias del gobierno federal para implantar los megaproyectos, en minería esto ya representa una amenaza. 
-La frase que hemos de usar los barrios y colonias de Miahuatlán: ¡No a la minería! 
-Hay un descuido de la política pública en términos de salud, visible en la crisis sanitaria por hepatitis A en el territorio, es necesario tomar cartas en el asunto desde la organización social.
-Alto a la represión en contra del movimiento social.