Los
presentes mapas fueron difundidos en dos momentos temporales
distintos:
1.-En
el proceso de trabajo de la Red Científica de Comunalidad y Salud,
en la intersección del análisis multidisciplinario y movilizatorio
del proceso de respuesta solidaria ante la enfermedad COVID-19. Las
compañeras de IDAS difundieron la plataforma de la UNAM que permitía
acceder a los datos para la edición focalizada del distrito. Fueron
dos los principales puntos que se promovieron en ese primer
acercamiento al índice de vulnerabilidad ante Covid-19 en México:
a)
Que nuestra vulnerabilidad distrital va de Alta a Crítica. Los
municipios del distrito 26 Miahuatlán pueden tener efectos negativos
en la economías locales aún sin contagios por las propias medidas
de contención. Se debe evitar el contagio pues eso profundizaría la
precariedad económica.
b)
El rechazo a los megaproyectos que han despojado a nivel nacional del acceso al agua limpia y ambiente sano y que son foco de agravamiento
de vulnerabilidad.
2.-Las
muertes por COVID-19 en el municipio de Miahuatlán de P. Díaz así
como el incremento del contagio. La crítica a la lógica del Estado
se ha movilizado con el fortalecimiento de la unidad entre frentes,
organizaciones y colectivas. La respuesta en el acceso a la
información ha sido nula. Estos mapas son el primer adelanto de una
crítica más amplia que pretende aclarar el desarrollo neoliberal en
su crisis de salud pública que ya era sistemática por el despojo a
los bienes comunes de los pueblos originarios por los megaproyectos.
El
trabajo está siendo realizado por Rodolfo A. Ordaz Hernández.
El
presente es el fantasma del tiempo. La colectividad nos encuentra en
las crisis. El tiempo habla su propio lenguaje, el de la distancia.
Nos hemos visto en el camino, antes de que todo sucediera. La
colectividad es el fantasma de los pasos, incluso el de las mismas
manos. Nadie realmente está preparado para la hecatombe, pero
vivimos en ella, sabiendo a tientas que está en la tierra.
La
muerte invisible es la creación del mismo sistema capitalista, todos
estamos ahí siendo sus fantasmas. La crisis volvió a tronar, ahora
su inexplicabilidad sobrevive en el silencio del pueblo, hemos visto
las utopías vivir en el paraíso terminal.
La
organización desde el fantasma del tiempo, hemos dado respuesta en
el alejamiento. Lo más fuerte es el silencio y la confianza, la voz
cortada de la verdad que nunca se acepta, la enfermedad
indescriptible porque es callada y mortífera. Los de abajo son los
de siempre: atemorizados, enojados, perdidos, los insalvables de la
hecatombe cotidiana por la destrucción capitalista. Regresamos
siempre al adiós de forma organizada. Las vertientes son múltiples
y el silencio será siempre el mismo: el de la muerte.
Nacen
los sueños cuando la vida está a punto de morir, como la flor que
brilla en el pantano. La crisis se resuelve en la movilidad, así
como su estancamiento hoy no los reprocha. Las semillas que brotan
del enojo son inestables, y el error del control es la subyacente
desaparición de la realidad conocida. Los ojos brotan y difieren
siempre su brillo, el corazón sigue palpitando.
La
colectividad es el sueño sin personeros, la sencilla muerte de lo
individualizante. Cada cosa surge de una necesidad, real o
fetichizante, destinada siempre a la finalidad.
Así
nace la Red Científica de Comunalidad y Salud, en el universo de la
duda que llamamos Sur, en ese carácter que no terminamos de
autocomprender. Los últimos dos meses han sido los del alejamiento y
los posibles reencuentros, principio y fin de la ruta babylon.
El
camino es interminable, nuestra solución no es totalizadora,
innecesaria tal vez, completamente mediática. La realidad de la
enfermedad sigue aislada y hermética. Los esfuerzos colectivos sin
embargo no deben ser minimizados, nos hemos demostrado nuestras más
profundas inquietudes en el desenlace biopolitico del territorio.
Estamos anclados a la Tierra y su preocupación, la del futuro, el
interminable tiempo.
Nuestros
ojos tal vez miren la semilla que se sembró y logro resistir, al
final nadie puede saber qué sucederá mañana, la enfermedad
COVID-19 se vive como un miedo constante en la territorialidad que
sabíamos ya estaba desbordada por los megaproyectos. Viejos pasos,
nuevas manos, el análisis crítico ha navegado con fuerza, las
determinaciones nunca son fáciles, volver a estar del lado de la
vida es necesario.
La
Red ha tejido en consigna amplia, la necesidad del acceso a la
información, a la comunicación, en un distrito que en su mayoría
está incomunicado. Hemos unificado esfuerzos para seguir luchando
por el respeto de nuestras vidas. Los mejores sentimientos
alimentarán siempre la colectividad, y esa es la verdadera
motivación de nuestros movimientos.
Arriba
se muestra el primer progarama realizado como parte de la Red
Científica de Comunalidad y Salud. Se ha promovido la
información científica acerca del COVID-19 en la radio comunitaria
Soley Sin Barreras. En el siguiente enlace se puede acceder al canal
de Youtube de la Red donde están todos los programas que se han
grabado desde las intervenciones en la radio. Esta propuesta
organizada de respuesta en el contexto terrtitorial ha sido
autogestionada como un proceo de colectivización de activismo
sanitario.
Aquí el enlace a los medios de información de la Red Científica de Comunalidad y Salud: Canal de Youtube. Twitter