sábado, 30 de mayo de 2020

Informe de actvidades. Escenario contagio por Sars-Cov-2. Intersección de la Red Científica de Comunalidad y Salud.


El presente es el fantasma del tiempo. La colectividad nos encuentra en las crisis. El tiempo habla su propio lenguaje, el de la distancia. Nos hemos visto en el camino, antes de que todo sucediera. La colectividad es el fantasma de los pasos, incluso el de las mismas manos. Nadie realmente está preparado para la hecatombe, pero vivimos en ella, sabiendo a tientas que está en la tierra.

La muerte invisible es la creación del mismo sistema capitalista, todos estamos ahí siendo sus fantasmas. La crisis volvió a tronar, ahora su inexplicabilidad sobrevive en el silencio del pueblo, hemos visto las utopías vivir en el paraíso terminal. 

La organización desde el fantasma del tiempo, hemos dado respuesta en el alejamiento. Lo más fuerte es el silencio y la confianza, la voz cortada de la verdad que nunca se acepta, la enfermedad indescriptible porque es callada y mortífera. Los de abajo son los de siempre: atemorizados, enojados, perdidos, los insalvables de la hecatombe cotidiana por la destrucción capitalista. Regresamos siempre al adiós de forma organizada. Las vertientes son múltiples y el silencio será siempre el mismo: el de la muerte.

Nacen los sueños cuando la vida está a punto de morir, como la flor que brilla en el pantano. La crisis se resuelve en la movilidad, así como su estancamiento hoy no los reprocha. Las semillas que brotan del enojo son inestables, y el error del control es la subyacente desaparición de la realidad conocida. Los ojos brotan y difieren siempre su brillo, el corazón sigue palpitando.

La colectividad es el sueño sin personeros, la sencilla muerte de lo individualizante. Cada cosa surge de una necesidad, real o fetichizante, destinada siempre a la finalidad.

Así nace la Red Científica de Comunalidad y Salud, en el universo de la duda que llamamos Sur, en ese carácter que no terminamos de autocomprender. Los últimos dos meses han sido los del alejamiento y los posibles reencuentros, principio y fin de la ruta babylon.

El camino es interminable, nuestra solución no es totalizadora, innecesaria tal vez, completamente mediática. La realidad de la enfermedad sigue aislada y hermética. Los esfuerzos colectivos sin embargo no deben ser minimizados, nos hemos demostrado nuestras más profundas inquietudes en el desenlace biopolitico del territorio. Estamos anclados a la Tierra y su preocupación, la del futuro, el interminable tiempo.

Nuestros ojos tal vez miren la semilla que se sembró y logro resistir, al final nadie puede saber qué sucederá mañana, la enfermedad COVID-19 se vive como un miedo constante en la territorialidad que sabíamos ya estaba desbordada por los megaproyectos. Viejos pasos, nuevas manos, el análisis crítico ha navegado con fuerza, las determinaciones nunca son fáciles, volver a estar del lado de la vida es necesario.


La Red ha tejido en consigna amplia, la necesidad del acceso a la información, a la comunicación, en un distrito que en su mayoría está incomunicado. Hemos unificado esfuerzos para seguir luchando por el respeto de nuestras vidas. Los mejores sentimientos alimentarán siempre la colectividad, y esa es la verdadera motivación de nuestros movimientos.  

Arriba se muestra el primer progarama realizado como parte de la Red Científica de Comunalidad y Salud.  Se ha promovido la información científica acerca del COVID-19 en la radio comunitaria Soley Sin Barreras. En el siguiente enlace se puede acceder al canal de Youtube de la Red donde están todos los programas que se han grabado desde las intervenciones en la radio. Esta propuesta organizada de respuesta en el contexto terrtitorial ha sido autogestionada como un proceo de colectivización de activismo sanitario.
Aquí el enlace a los medios de información de la Red Científica de Comunalidad y Salud:
Canal de Youtube.
Twitter

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