PARA UNA LECTURA DE LA LUCHA CAMPESINA EN OAXACA
El actual proceso que se vive en Valles Céntrales, expresa, no sin la organización manifiesta, la respuesta que los pueblos campesinos lanzan al Estado después de 30 años constantes de abandono económico, despojo desmedido de bienes comunes, así como de la lógica múltiple, represiva, que la política neoliberal ha desatado contra los defensores de la Tierra.
Durante todos estos años
las luchas cambiaron los nombres, pero no los principios, los
defensores se sucedieron uno tras otro con el mismo objetivo: la defensa
digna de la ruralidad como acceso a los medios de vida necesarios para
la reproducción social de los pueblos.
Desmedidamente el Estado se ha empeñado en asesinar la organización autónoma del pueblo. La decisión de la libre determinación camina la vía del respeto a los derechos campesinos, no solo como bien político, sino también cultural, como responsabilidad de la resistencia con la vida, conjuntada en el entendimiento de la historia como alternativa viable, como utopía realmente existente.
Desde los años del zapatismo histórico, la represión a los movimientos campesinos se ha utilizado de manera sistemática
para saquear y despojar a los pueblos de sus recursos naturales. Los
pueblos campesinos saben que los Estados junto con las Empresas mineras
(pero así también como ha dado en llamársele los “megaproyectos”) intentan impedir por todas las formas cualquier tipo de reivindicación
de sus derechos y del compromiso real con la defensa de la madre
tierra. Al neoliberalismo le ha interesado la tierra solo en tanto
materia explotable hasta el agotamiento, sin importarle someter al
sufrimiento a familias enteras que encuentran en la vida terrenal su
modo de vida.
Lo que ha suscrito la minería en valles centrales de Oaxaca es la licencia de muerte, para los pueblos y su derecho a la libre organización democrática. Los gobiernos se han coludido: unos mediante la sumisión de la política pública al caciquismo de control social, que profundiza las condiciones de miseria en la población (enfermedades, hambre, pobrezas), otros más por el acuerdo cínico,
abierto a intereses devastadores que volcaron a los pueblos en el
tormento de la muerte. En ambos, la violencia ha sido el mecanismo para
silenciar las voces disidentes, defensoras, opuestas y combativas al
neocapitalismo como forma vida. Las resistencias a los megaproyectos
mineros tiene como referente la vida, y su base fundamental es el
campo.
Los gobiernos tienen que reconocer la importancia del derecho campesino, porque es un derecho a la vida, la violencia no podrá callar que en la vida campesina camina el derecho humano a la dignificación del medio ambiente natural. Los que resistimos en el cuidado de la madre tierra demostramos que la alternativa más presente a un capitalismo que todo lo contamina y destruye está en los campesinos.
Por eso decimos que las consultas son trampas, que no reconocen lo que se da yá en los hechos: el zapatismo logró el derecho a la decisión libre en los municipios, que el mal gobierno desconoce con consultas amañadas.
Las mujeres y hombres que resisten al neoliberalismo han estado siempre enlazados en la tierra, en lo rural, ésta debería ser por antonomasia la principal posición política de un gobierno de izquierda en México —entendida de la composición estructural de la clase trabajadora en nuestro país. Cuando no hubo quién
reivindicara los derechos comunes desde la socialdemocracia, fueron
siempre los luchadores sociales, que como Zapata, emanaron de las filas
del pueblo y han dado la vida en la defensa campesina.
Para quienes el neoliberalismo aún no les ha queda claro, han sido siempre los campesinos los principales afectados por el desarrollo económico neocapitalista, sobre la ruina de la vida rural se edifica el actual sistema de despojo de tierras, la ampliación mercantil sin garantías para los productos nacionales del campo selló el acuerdo del Tratado de Libre Comercio.
Desde
1994 los pueblos han resistido constantemente las embestidas del gran
capital y sus megaproyectos que concentran los recursos naturales, en
detrimento de las condiciones para la reproducción de la vida campesina.
El día de hoy nos anteceden 100 años de represión constante a los frutos de nuestro cariño,
albergados en la flor que se emancipa con la Tierra. Los opresores nos
han ido quitando a pedazos los ojos, las voces, los brazos y casi los
pies que encaminan nuestro más sentido amor por la vida para todos.
En el camino hemos ido encontrando nuestros más sentidos pesares, pero también nuestros más grandes anhelos, el de ver las tierras reivindicadas por el trabajo campesino, regadas con la alegría del agua, en la semilla que vuelve a brotar. Les dejamos en claro a los del gobierno: no hay vida sin campesinos.
Hemos vuelto a reunir nuestras fuerzas sociales, pero no para anteponer los intereses de la burguesía en la manipulación de los sectores sociales contra el intereses común de la clase trabajadora. El pueblo no olvida los pactos que cegaron la opinión pública y fueron dejando en el abandono las resistencias activas contra las megaproyectos, mientras arriba el poder seguía haciéndose más grande.
Los ritmos de la protesta campesina caminan su propio tiempo, y lo que hasta ahora han querido matar sigue más vivo cada día. Callándonos aprendimos a hablar mediante el silencio, sin las manos aprendimos a caminar con cautela, y sin los ojos nos enseñamos a escuchar.
Los pueblos campesinos lo hemos decido Sr. Presidente, desde antes que usted pisara la presidencia, y la decisión ya está tomada: ¡No a la minería!
10 de Abril del 2019
100 años del asesinato de Zapata
Texto leído por Rodolfo A. Ordaz Hdz.
CFAFMD
FRENTE REGIONAL DE LA SIERRA SUR
En el foro “Por Tierra y Libertad los pueblos caminan contra la minería”
Resolutivos del Foro:
-Recalcar el tema de la ley minera, su derogación es necesaria para el campesinado.
-La presencia de la producción campesina es importante en el municipio de Miahuatlán de P. Díaz.
-Es importante retomar el tema de la ratificación del acta de cabildo de prohibición a la minería en el territorio.
-El tema del endeudamiento municipal aprobado por el congreso puede profundizar el despojo minero en nuestros territorios.
-El magisterio tiene un potencial, con el cual es necesario redoblar esfuerzos con los comités de padres de familia.
-Los gobiernos solo le están dejando problemas económicos al pueblo.
-El
CEFERESO No. 13 incomunica a Mengolí de Morelos hasta por 12 horas
aproximadamente. Han contaminado el pozo de la comunidad, con lo cual
los pobladores han tenido que recurrir a la construcción de pozos
privados. El código rojo incomunica a la población ante las
emergencias.
-Hay
una preocupación real frente a las estrategias del gobierno federal
para implantar los megaproyectos, en minería esto ya representa una
amenaza.
-La frase que hemos de usar los barrios y colonias de Miahuatlán: ¡No a la minería!
-Hay
un descuido de la política pública en términos de salud, visible en la
crisis sanitaria por hepatitis A en el territorio, es necesario tomar
cartas en el asunto desde la organización social.




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