sábado, 14 de julio de 2018

A LOS COMPAÑEROS DE LA RESISTENCIA CULTURAL



La fuerza de la vida es la grandeza que se arraiga en la vida del pueblo oaxaqueño, hemos aprendido de sus enseñanzas combativas en los momentos cruciales del tiempo. Las flores de este campo crecen abundantes en fortalezas y decisiones, nuestros pueblos merecen el honor de ser recordados por sus luchas heroicas, que se fundamentan en la vida.

El arte no es terreno ajeno a la reivindicación de la vida. Es ahí donde se hace más presente su necesidad y comprensión, las revoluciones artísticas permanentes retoman el color y los sentimientos de todo un pueblo que es silenciado por el dolor y la discordia.

8 años han pasado desde que llegué para volver a entender las contradicciones del pueblo que me vio crecer. Un gran temor acechó constantemente mi corazón desde el principio: ver perdida toda resistencia cultural emancipatoria y consciente en la brumosa espesidad de las ambiciones personales.

La lucha del arte es también por el desencadenamiento de las fuerzas más vivas que se centran en el análisis consciente y crítico de la realidad que nos oprime a todos, donde el sistema del capital todo lo destruye y explota hasta el agotamiento y la muerte.

La cultura es también la capacidad de transformación en la conciencia del pueblo, la emancipación a la oscuridad del olvido que se ha vuelto su constante. Llegué con sueños de libertad y conciencia, a sembrar la crítica poética en nuestros tiempos ausentes y olvidados. La estrategia asumida ha sido completamente una resistencia a las ambiciones políticas que se desentienden de las condiciones de vida del pueblo, de ahí surge la radicalidad de nuestra propuesta: retomar nuestra historia desde la memoria presente en las decisiones organizadas.

Muchas han sido las estrategias que hemos empleado en esta lucha contra el fascismo contemporáneo. Los más grandes ejemplos de congruencia y temple siguen hablando en nuestras herramientas, que al servicio de la revolución dentro del pueblo se vuelven inconmensurables. La propuesta artística que hemos realizado ha centrado su atención en esos olvidos presentes: el paisaje, la tierra, la militancia rural y combativa desde lo proletario-campesino. La naturaleza de nuestra época de grandes cambios.

Los pueblos conscientes, son los únicos capaces de regenerar la vida. Nuestra lucha es libertaria, cultural y consciente, y en el arte encontró el núcleo para volver a insistir sobre nuestra vida en la tierra.


Rodolfo. A. Ordaz Hdz.
28 de junio del 2018



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