La fuerza de la vida
es la grandeza que se arraiga en la vida del pueblo oaxaqueño, hemos
aprendido de sus enseñanzas combativas en los momentos cruciales
del tiempo. Las flores de este campo crecen abundantes en fortalezas
y decisiones, nuestros pueblos merecen el honor de ser recordados por
sus luchas heroicas, que se fundamentan en la vida.
El arte no es
terreno ajeno a la reivindicación de la vida. Es ahí donde se hace
más presente su necesidad y comprensión, las revoluciones
artísticas permanentes retoman el color y los sentimientos de todo
un pueblo que es silenciado por el dolor y la discordia.
8 años han pasado
desde que llegué para volver a entender las contradicciones del
pueblo que me vio crecer. Un gran temor acechó constantemente mi
corazón desde el principio: ver perdida toda resistencia cultural
emancipatoria y consciente en la brumosa espesidad de las ambiciones
personales.
La lucha del arte es
también por el desencadenamiento de las fuerzas más vivas que se
centran en el análisis consciente y crítico de la realidad que nos
oprime a todos, donde el sistema del capital todo lo destruye y
explota hasta el agotamiento y la muerte.
La cultura es
también la capacidad de transformación en la conciencia del pueblo,
la emancipación a la oscuridad del olvido que se ha vuelto su
constante. Llegué con sueños de libertad y conciencia, a sembrar la
crítica poética en nuestros tiempos ausentes y olvidados. La
estrategia asumida ha sido completamente una resistencia a las
ambiciones políticas que se desentienden de las condiciones de vida
del pueblo, de ahí surge la radicalidad de nuestra propuesta:
retomar nuestra historia desde la memoria presente en las decisiones
organizadas.
Muchas han sido las
estrategias que hemos empleado en esta lucha contra el fascismo
contemporáneo. Los más grandes ejemplos de congruencia y temple
siguen hablando en nuestras herramientas, que al servicio de la
revolución dentro del pueblo se vuelven inconmensurables. La
propuesta artística que hemos realizado ha centrado su atención en
esos olvidos presentes: el paisaje, la tierra, la militancia rural y
combativa desde lo proletario-campesino. La naturaleza de nuestra
época de grandes cambios.
Los pueblos
conscientes, son los únicos capaces de regenerar la vida. Nuestra
lucha es libertaria, cultural y consciente, y en el arte encontró el
núcleo para volver a insistir sobre nuestra vida en la tierra.
Rodolfo. A. Ordaz
Hdz.
28 de junio del 2018

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